Cada vez que tú no vienes
tu sombra va y se sienta en el borde de mi cama,
pone ojos de culpable, de verdad, de atrevimiento.
Y ahí, besas menos.
Cada vez que tú no vienes
me follo a tu recuerdo con las manos
y eres tú, porque me aprieta el corazón
que hay más abajo del ombligo.
Cada vez que tú no vienes
se me caen mis cinco ases de la manga,
tiro dados, subo apuestas, “te cuentas diez”,
y te quiero porque me toca.
Cada vez que tú no vienes
otro encharca tus pupilas en mi sexo,
va dejándose la vida por tu reino
y se arrodilla a esperarme
–eso es cierto-
Cada vez que tú no vienes
se me multiplican las manos y los peces
fomando un mar donde las olas reclaman tu desnudez.
-y te sé salado-
Cada vez que tú no vienes,
los domingos pesan años,
faltan copas, sobran noches,
tengo miedo y quiero en vano.
Cada vez que tú no vienes
me despierto,
y te juro que ya no sé si eres tú el que me salva
el lado izquierdo de la vida.
Aunque te piense, aunque te sueñe, aunque te espere.
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